Los signos de interrogación y exclamación

Los signos de interrogación (¿?) y de exclamación (¡!) son signos dobles que sirven para representar de forma gráfica, respectivamente, la entonación interrogativa y exclamativa de un enunciado. Existe un signo de apertura y otro de cierre, que deben colocarse de forma obligatoria al comienzo y al final del enunciado correspondiente.

Los signos de interrogación y de exclamación se escriben pegados a la primera y la última palabra del período que enmarcan, y separados por un espacio de las palabras que los preceden o los siguen; pero si lo que sigue al signo de cierre es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos: Vamos a ver… ¡Caramba!, ¿son ya las tres?; se me ha hecho tardísimo.

Después de un signo de cierre (? – !) no se puede colocar un punto.

A veces el inicio de la pregunta o de la exclamación no coincide con el del enunciado. A pesar de ello, los signos de apertura (¿ ¡) deben situarse siempre donde empieza su propio enunciado. En este caso, la palabra que encabeza la interrogación o la exclamación se inicia con minúscula:

Siempre lo he tratado de usted, ¿cierto?

Quedarían al margen de la pregunta o de la exclamación los vocativos al inicio del enunciado, los enunciados aseverativos que van situados delante de un apéndice confirmativo, las estructuras con valor introductorio, los complementos oracionales, las oraciones subordinadas cuando anteceden a la principal y los conectores del discurso que anteceden a la secuencia interrogativa o exclamativa. Por el contrario, si estas unidades están colocadas al final, se consideran dentro de los márgenes de estos signos.

Pilar, ¿sabes si está Julia en su despacho?
A finales de julio es tu cumpleaños, ¿no?
Francamente, ¡me importas un comino!
¿Sabes si está Julia en el despacho, Elena?
¡No pienso ir a verte, para que lo sepas!

Usos especiales

  • Cuando el sentido de una oración es interrogativo y exclamativo a la vez, pueden combinarse ambos signos, abriendo con el de exclamación y cerrando con el de interrogación, o viceversa: ¡Cómo te has atrevido? / ¿Cómo te has atrevido!; o, preferiblemente, abriendo y cerrando con los dos signos a la vez: ¿¡Qué estás diciendo!? / ¡¿Qué estás diciendo?!
  • En obras literarias es posible escribir dos o tres signos de exclamación para indicar mayor énfasis en la entonación exclamativa: ¡¡¡Traidor!!!