Historia colaborativa

Como cabe suponer, el objetivo de esta actividad es crear una historia entre varias personas, pero de una forma más especial. Las personas que formen el equipo no podrán comunicarse en ningún momento para tomar decisiones sobre los personajes, la trama o cuál va a ser el final. Para que esto se cumpla, los participantes deberán seguir las siguientes reglas:

  • Debe haber bastante separación entre los integrantes del grupo para que no vean lo que escriben los demás.
  • Se debe establecer un orden de participación: quién va a ser el primero, el segundo…, y el que termina la historia. En caso de no ponerse de acuerdo, empieza la persona que tenga más edad, y así sucesivamente.
  • Una vez que cada uno conoce su turno (primero, segundo, tercero…), tienen que sentarse por dicho orden.
  • La persona que empieza la historia tiene que escribir en la parta alta del papel tantas palabras como integrantes sean (por ejemplo, si el grupo está formado por 5 personas, deberá escribir 5 palabras). Esas palabras no las puede saber nadie, solo la persona que inicia la historia.
  • Las palabras pueden referirse a temas muy diversos (por ejemplo, podríamos poner jirafa, ordenador, lluvia, serie y lámpara).
  • Hay que preparar un temporizador ya que cada participante contará con un tiempo determinado para escribir su parte de la historia. El primer participante cuenta con 30 segundos, pero los siguientes dispondrán de más tiempo porque tienen que leer lo que han escrito sus anteriores compañeros. De este modo, se irán sumando 15 segundos más en cada relevo (primer jugador: 30 s; segundo jugador: 30 s + 15 s; tercer jugador: 30 s + 15 s + 15 s; etc.)
  • En cada turno se utiliza una nueva palabra de todas las que escribió la persona que inicia la historia; de esta forma, se van integrando poco a poco en el relato y se potencia la capacidad imaginativa de los miembros del equipo para tratar de incorporarlas sin alejarse del tema o del sentido de la historia que se ha ido creando.

Dinámica

Una vez que están escritas las palabras, el primero activa el cronómetro y cuenta con 30 segundos para iniciar la historia. Solo puede utilizar en su parte una de las palabras que haya escrito en la parte alta del papel. Si no sabe cómo empezar, cabe la posibilidad de utilizar la fórmula tradicional de inicio de la mayoría de cuentos «Érase una vez…».

Pasados estos primeros 30 segundos, el segundo participante coge el papel y cuenta ahora con 45 segundos para continuar la historia. Selecciona una de las palabras escritas arriba que aún no se haya usado, lee el principio de la historia y la sigue como puede. A continuación llega el turno del siguiente jugador, que ahora dispone de 15 segundos más, en total 1 minuto. Tiene que ver qué palabras faltan por usar, coger la que más le guste e intentar continuar la historia manteniendo el sentido o dándole una vuelta de tuerca… ¿Qué queremos: una historia que sea correcta o divertida para pasar un buen rato? 😉 Así habría que seguir hasta llegar al último participante del equipo, que tendrá que leerse toda la historia escrita hasta el momento y pensar un final que incluya la palabra que queda por utilizar.

Siguiendo estas reglas, es más que probable que la historia creada al final sea muy disparatada, pero… ¿y las risas que nos vamos a echar? 😀