Fábula de la zorra y el cuervo

Un gran cuervo negro volaba sobre un campo de maíz dorado, cuando vio a un grupo de personas merendando a la sombra de un castaño. “Qué suerte –pensó–. Seguramente, esta gente me dejará algún bocado sabroso”. Con esta idea se instaló en una rama, justo encima de ellos.

Esperó y esperó, hasta que su paciencia se vio recompensada. Al irse, los excursionistas dejaron un gran trozo de queso. “Hice bien en esperar”, pensó el cuervo, lanzándose a recoger el queso con el pico. “¡Qué listo soy!”.

Casi sin tocar el suelo se volvió a su rama del árbol. Estaba a punto de empezar a comer cuando una zorra salió del campo de maíz.

– ¡Qué olor más bueno! -dijo, relamiéndose el hocico. Se le hacía la boca agua con aquel tufillo que venía de las alturas. Entonces vio al cuervo con su hermoso trozo de queso en el pico.

A la zorra le gustaba mucho el queso y era muy astuta. Así que le dijo:

– ¡Qué pájaro tan bonito eres, cuervo! ¡Con tus plumas tan brillantes, tu pico tan afilado y tus ojos tan redondos!

Al cuervo le encantaron estos halagos. Con la cabeza muy erguida, se pavoneó por la rama, esperando recibir nuevos cumplidos. Y así fue.

– Un pájaro tan bonito como tú debe tener una voz maravillosa -le dijo la zorra astutamente-. Si quisieras cantar para mí, me harías muy feliz.

Al escuchar esto, el cuervo sacó pecho, abrió el pico y lanzó un fuerte graznido.

El pedazo de queso se le cayó de la boca, yendo a parar a las fauces de la zorra, que aguardaba debajo en ese preciso momento.

– Gracias, querido -exclamó-. Ahora sabrás cuál es el precio de la vanidad.

Y riéndose, se zampó el queso.

Actividades

a) ¿Qué personajes aparecen en esta fábula?

b) ¿Cuál es el deseo del cuervo?

c) ¿Qué inventa la zorra para lograr su objetivo? ¿Cuál es?

d) ¿Qué moraleja tiene esta historia?