Una buena manera de fomentar la creatividad en la clase de Lengua, y de paso mejorar la expresión escrita, es pedir a los alumnos que escriban una historia de forma colectiva. Para llevar a cabo esta actividad, primero se deben hacer grupos de cuatro o cinco personas, se entrega un folio a cada equipo y se le pide a uno de ellos que escriba en la parte superior del folio tantas palabras como miembros haya en el grupo (cuatro palabras si son cuatro en el equipo, cinco palabras si son cinco los miembros y así sucesivamente). Es esencial que ninguno del equipo, salvo el que las ha escrito, conozca esas palabras para que no les dé tiempo a pensar cómo enfocarán la historia.

Una vez formados los equipos y escritas las palabras en los folios respectivos, pasa a explicarse el procedimiento: uno a uno deberán escoger una palabra, que no haya sido anteriormente empleada, y continuar la historia que sus compañeros precedentes hayan ido elaborando con las otras palabras. Para no confundir a los siguientes en continuar la historia, se recomienda que cada palabra usada se tache.

El profesor establecerá el tiempo que considere (un minuto por estudiante, por ejemplo) para que cada alumno desarrolle un fragmento de la historia, con la condición de que use una nueva palabra y guarde sentido con lo anterior.

A fin de que la historia tenga más aspecto de cuento, se les puede pedir a los primeros y a los últimos en escribir que empiecen la historia con Érase una vez… y que la última línea del relato comience con Al final, …, respectivamente.

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